- POR Ariana López 28/09/23
El concepto de desglobalización implica un cambio significativo en la forma en que el mundo opera a nivel global, alejándose de la cooperación económica y la integración entre los países que previamente caracterizaban las relaciones internacionales.
Según Gabriel Casillas, economista en jefe para América Latina de Barclays, este proceso de desglobalización se está manifestando a nivel mundial. A esto se suma un creciente proceso de automatización de la economía, que señala que un gran porcentaje de las actividades antes realizadas por humanos ahora pueden llevarse a cabo mediante la tecnología. Esta tendencia es probable que continúe en los próximos años.
México, con numerosos tratados de libre comercio en vigor, se encuentra en una posición atractiva para las empresas que buscan reubicarse en países cercanos al mercado estadounidense. Esto se debe a su ubicación geográfica estratégica y a los lazos institucionales que ha desarrollado a lo largo del tiempo. Estos factores alimentan la esperanza de que México podría convertirse en un destino atractivo para la reubicación de cadenas de producción.
El país cuenta con ventajas competitivas en varios sectores, como la industria automotriz y la fabricación de aparatos eléctricos, en los que ha acumulado experiencia significativa. Esto ha contribuido a diversificar la economía mexicana.
En un contexto de desglobalización, México tiene la oportunidad de capitalizar las nuevas dinámicas de reconfiguración económica y comercial a nivel mundial. Esto implica la necesidad de una visión a largo plazo, donde el país puede aprovechar la reconfiguración global realizando estudios prospectivos para determinar en qué sectores y actividades debería enfocarse en los próximos 10 a 20 años. Estos sectores pueden incluir nuevas tecnologías, la fabricación de semiconductores, así como el impulso a la ciencia y la tecnología. México tiene el potencial de posicionarse como un nuevo centro de producción en América del Norte.
En resumen, la desglobalización que está experimentando el mundo y el proceso de automatización económica presentan desafíos, pero también oportunidades significativas para México. Con su historial de acuerdos comerciales, ubicación estratégica y ventajas competitivas en diversos sectores, el país está en una posición favorable para atraer inversiones y convertirse en un actor clave en la reconfiguración económica y comercial a nivel global.
Sin embargo, para capitalizar estas oportunidades, México debe adoptar una visión a largo plazo y enfocarse en sectores y actividades que promuevan la innovación, la ciencia y la tecnología. La planificación estratégica a largo plazo y la inversión en infraestructura serán cruciales para su éxito en este nuevo panorama económico.
En última instancia, la desglobalización puede ser una oportunidad para México si se aborda con visión y determinación. Al aprovechar estas dinámicas cambiantes, el país puede no solo fortalecer su posición en la economía global, sino también mejorar la calidad de vida de sus ciudadanos y contribuir al crecimiento sostenible en la región y más allá.
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