¿Por qué es importante regular mi empresa?

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Por: Esthela Salas

¿Por qué es importante regular mi empresa?

El 27 de junio se celebró el Día Mundial de las PYMES, y en conmemoración de este importante día, me di a la tarea de escribir este artículo, pensando en todos aquellos empresarios y emprendedores que son fundamentales para la economía del país. Cuando una persona decide construir una empresa o negocio, podríamos asimilarlo a la forma en la que los países nacen, es decir, una o diversas personas se reúnen a través del ejercicio de su soberanía, para depositarla en una ficción jurídica que tendrá atribuciones, una delimitación y personas que fungirán como su gobierno. En diversas ocasiones, en la constitución de una empresa, sólo se toma en cuenta el desarrollo del modelo de negocio, sin embargo, y como en cualquier país, se necesitan cimientos sólidos que permitan a nuestras corporaciones prosperar y dar frutos.

De esta manera, si se desarrolla un modelo de negocio, incluso tomando en cuenta que puede ser una idea innovadora y revolucionaria, este puede venirse abajo si no cuenta con una base legal sólida que lo dote de personalidad jurídica para operar conforme al ordenamiento jurídico de nuestro país. Esto tendría como resultado una empresa cuya operación carece de los lineamientos pertinentes para desarrollarse en la vida jurídica propiamente.

En derecho, conocemos esto como una empresa irregular, empresas que no cuentan con la protocolización de sus Estatutos Sociales (también conocidos como Acta Constitutiva) ante un Fedatario Público, ya sea un Corredor o un Notario, o bien, que habiendo protocolizado éstos no se haya realizado la pertinente inscripción ante el Registro Público de Comercio. Estos dos pasos son de gran importancia para la vida jurídica de cualquier empresa, pues sus actos brindan certeza a través de la fe pública de la que quedan investidos y sus actos surten efectos ante terceros.

En este sentido, la Ley General de Sociedades Mercantiles nos indica en su artículo 2º que aquellas Sociedades no inscritas ante el Registro Público de Comercio, exteriorizadas como tal, ya sea que consten o no en una Escritura Pública, tienen personalidad jurídica. Sin embargo, la problemática de una sociedad irregular no reside en esto. Al tratarse de este tipo de sociedades irregulares, toda relación interna de las mismas se regirá por el contrato social respectivo, y en su defecto, por las disposiciones generales y especiales que la Ley en cuestión dicte para el tipo de Sociedad del que se trate.

Además, en lo que respecta a los actos jurídicos que la Sociedad realice en su operación mediante sus representantes o mandatarios, éstos responderán del cumplimiento de los actos frente a terceros, subsidiaria, solidaria e ilimitadamente, sin perjuicio de la responsabilidad penal en la que estos puedan haber incurrido ante el perjuicio que se pudiese haber causado a los terceros. De esto se excluyen los socios no culpables de la irregularidad, quienes podrán exigir daños y perjuicios a los culpables y a los que actúen como mandatarios o representantes de la Sociedad.

Una vez que hemos revisado lo anterior, podemos comenzar a darnos una idea de la importancia de regular nuestras empresas. Cuando una persona toma la valiente decisión de dar vida a una idea de negocio, debe de buscar su correcta solidificación a través de la asesoría jurídica, pues esto concretará el cómo es que la Sociedad va a funcionar, pues se plasmarán las Cláusulas necesarias que vayan conforme a las necesidades y gustos de los socios fundadores. Esto tendrá como resultado una persona moral cuya personalidad jurídica existe bajo un marco de legalidad, mediante documentos públicos y válidos que, en pocas palabras, brindan seguridad jurídica.

Llegados a este punto, es necesario que nos adentremos un poco más en las ventajas que tiene la regulación de nuestras empresas. Sobre estas podemos mencionar:

  • Tener un panorama visible sobre los lineamientos bajo los que la sociedad se rige, tales como su denominación o razón social, la duración, el importe del capital social y la forma en la que éste se compone, su domicilio social, la forma en la que ésta se administra, el nombre de sus representantes y funcionarios, así como las facultades con la que los mismos cuentan, entre muchas cosas más. Todas con una misma relevancia.
  • Mayor control de las decisiones respecto de la Sociedad, pues se conocen los procesos y los nombramientos para la toma de estas.
  • Permite el cumplimiento de otras obligaciones, como lo es la inscripción ante otras autoridades, como las fiscales o las laborales.
  • En el caso de obligaciones, los socios responderán hasta por el monto de sus aportaciones, salvo pacto en contrario, protegiendo así tanto el patrimonio de la Sociedad como el propio.
  • Brinda mayor seguridad al mercado, pues el actuar público y formal de la empresa le brinda simultáneamente credibilidad y estabilidad ante los ojos de terceros.
  • Posibilidad de manejarse en el mercado con mayor libertad, al tener una presencia sólida que facilite la celebración de actos jurídicos con otros entes o empresas, ya sean públicas o privadas.
  • Aprovechamiento de las ventajas que ofrece la Ley. Por ejemplo, en cuanto a lo corporativo, cuando se busca la fusión, escisión, o liquidación de la Sociedad, o bien, en cuanto a la protección de Propiedad Intelectual que se desarrolle.
  • Posibilidad de crecimiento, pues además de la facilidad de celebrar contratos, la Sociedad puede solicitar el acceso a los distintos productos que ofrecen las entidades financieras, los que conllevan a que la operación evolucione y alcance nuevos niveles.
  • Contribuyes directamente a la instauración de una cultura de legalidad, pues existe un apego al ordenamiento jurídico.

 

En conclusión, cuando se busque la consolidación de cualquier negocio, un error que no se puede cometer es pasar por alto las cuestiones legales de la empresa. Si bien es cierto que aún así nuestra Sociedad goza de personalidad jurídica siendo irregular, también lo es que los riesgos para ésta y sus socios son mayores. Regular nuestra empresa es sinónimo de vitalidad, pues se garantiza su correcto posicionamiento en el mercado, y, por ende, su prosperidad.

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